Xanadú o el Locus AMOENUS

Hace años, mientras buscaba el título para una instalación sobre destinos y lugares idealizados,  pasaron por mis manos textos de lo más variado sobre paraísos lejanos –siempre son lejanos– y periplos de aquellos que buscan un modelo de realidad y espacio ‘perfectos’. La historia, la mitología, la literatura o el cine aportan relatos de este tipo en abundancia, en su mayoría señalando destinos fruto de la imaginación del autor. Los personajes, por su parte, superan todo tipo de adversidades o pruebas hasta llegar allí.

Algunos de esos lugares (para elegir el propio) serían Edén, Arcadia, Shangri-La, Oz, Neverland, Jauja, Atlántida… El caso es que al llegar a Xanadú supe que había encontrado el título que identificaba mejor mi trabajo (y entiéndase que el centro comercial en Madrid con dicho nombre no existía aún): positividad, azucaramiento y un punto kitch.

La instalación se expuso en «La Ventana de la Fábrica» (calle Alameda, 9) y fue comisariada por Eugenio Ampudia. En la inauguración escuchamos esta canción en bucle, que acabó cansándome hasta a mi, pero que sigo recordando con el cariño a Olivia y al almíbar.