MIRANDA

Es capaz de narrar la condición humana con extrema originalidad en casi cualquier formato y lejos de toda pedantería. Ella es Miranda July, artista, cantante, cineasta, escritora y actriz.  Hace sugestivo lo más simple o excéntrico, sin complejos, así que mi admiración es también inspiración.

Haré una parada (necesaria) en una de sus piezas más antiguas, que se quedó grabada en mi memoria en 2002. En parte, porque el sobrestímulo informativo y visual del momento no era tan desmesurado como el de hoy. Quizás hoy se habría perdido en el abismal océano de datos, mucho menos románticos. El trabajo al que me refiero se titula «Learning to love you more«, una página web y performance colectiva que duró 7 años y en la que Miranda proponía 70 tareas de demostración de amor. Las personas que participaron respondieron a esos ejercicios subiendo a la web fotografías, textos, dibujos o audios como muestra de haber completado la tarea. En 2010 la pieza fue adquirida por el SFMOMA (San Francisco Museum of Modern Art), que se ocupa de preservarla.

Learning to love you more se convirtió en un bellísimo divertimento a la vez que creación colectiva y una especie de ‘manual de ideas’ para activar el cariño. Más allá de esa pieza, que considero sencillamente magnífica, Miranda July tiene un trabajo tan inclasificable como sensual también en el cine, la literatura y la interpretación. Y quizás sea esa forma de llevar la interdisciplinariedad –tan desenfadada– la que envidio, porque yo siempre entro en conflicto ante la clásica pregunta «qué eres» o «a qué te dedicas»… porque nunca puedo responder con una sola palabra y mis respuestas son siempre insatisfactorias. Soy… muchas cosas. Somos muchas cosas.

 

 

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